Banquillo Solitario

Del poemario "Mi casa, la del lago"
Ya no me asusta tu llegada, soledad
-te esperaba-
Aquí me tienes desmemoriado- anhelándote-.
Comprendiendo que las horas pasan
como la primavera y el otoño (en silencio).
Envejecì.
Ya no me angustia tu compañía -ya no-.
Acompáñame a ver como los azules y los verdes
cristalinos se mezclan con los rayos del sol
y escucha como el violín de la brisa toca
solo para nosotros.
Dos troncos viejos en la misma direcciòn -somos-
cuando nadie nos escucha.
Contigo, ya mis versos no son tristes
ni la salitre desgasta en mi cuerpo los años.
Tenemos poco tiempo, soledad
-lo presiento- porque junto a ti
tengo de aliada a la muerte.
Francesca Vendemiati
Derechos Reservados 2006

