No es el polvo que esconden los caminos no son las piedras que nos hacen tropezar no son los sueños que marcan el destino ni la brújula enseña el camino a caminar.
No es el tiempo que decide la suerte ni la distancia que se pueda contemplar no son los fracasos que causan la muerte ni la experiencia que nace al andar.
No son mis manos que luchan guerreras no son mis pasos que firmes avanzan ni las tormentas que causan quimeras ni las victorias que fácil se marchan.
No es mi intuición dictando consejos ni el desafío sembrando esperanzas ni el corazón latiendo momentos sino la Fe que pocos alcanzan.
Puedo ser el hermoso jardín lleno de flores donde los niños traviesos juegan a esconderse pero sin duda también puedo ser el camino cubierto de clavos donde el culpable es condenado a cruzar descalzo.
¿Por qué no?, puedo ser igual aquel sueño que indescifrablemente se siente tan real durante una noche de lluvia, o quizá el veneno mortal de una cascabel.
Podría ser, tal vez, el canto dulce de un ave en la ventana despertando al sol en cada amanecer, como también el triste silencio que congela el alma en la soledad.
¡Eso!, eso y más puedo ser.
Puedo ser el lado claro en una situación oscura o viceversa. Sin embargo, sólo seré, quien yo quiera ser.
Como única dueña de mi destino caminaré en la dirección que se me antoje.
No necesito brújulas, ni mapas, ni guías. Sólo yo y nadie más que yo conoce el camino a seguir.