Soy la esencia que se derrite ante el elíxir de tus labios desnudando en cada gota la pasión de mi querer. Y sedienta de tus deseos caigo rendida en tus brazos colándome en cada poro, penetrándote la piel.
Soy la esencia que se consume en el sonido de tu silencio saboreando en cada gesto el trago amargo de la hiel. Provocando en tu universo en paso suave, en paso lento el recuerdo imborrable de mis huellas en tu ser.
Soy la esencia en tu aposento que deshuesa en cada aliento el suspiro sigiloso que pretende serte fiel. Y en tus manos se evapora el placer que se desborda de aquel pétalo inocente en tu cuerpo hecho mujer.
Divagando en mi interior encontré mareas de impaciencia que frenaban el alma sin clemencia en sorbos de dolor. Caminando sin rumbo fijo encontré la paz bajo un árbol y asombrosa hacia el cielo miro al ver que Dios me está mirando. De aires de tranquilidad se fueron llenando mis venas alejando de mí aquellas penas que torturaban al alma sin piedad. Su mirada con brillos y cristales me dijo al oído en tono suave: "No llores mi pequeño retoño, no llores que conmigo estás".
Estas allí, inocente de todo mientras yo acaricio en silencio tu rostro, disfrutando sentirte, guardando en mis dedos la sensación. Estoy Aquí, perdiéndome en tu mirada; Tratando de saber lo que tu alma encierra. Descubriendo si tu corazón tiene otra dueña o si algún día podrá ser para mí. Estoy Aquí, intentando llegarte. Susurrándote al oído mis sentimientos. Acercándome a ti solo un momento para sentir tu corazón latir. Te siento.... Estas allí, pero distante. Ignorando que mis labios por los tuyos se mueren. Que mis pensamientos solo un dueño tienen y ese eres tú. Tú, que no sabes cuanto te quiero y por temor a perderte callo lo que siento, estoy aquí, amándote en silencio.
Se brinda la noche en donde las estrellas en espejo reflejan la tristeza. Una lágrima nace en las cenizas de un corazón en mil pedazos y va rasgando a su paso el alma que aún no reacciona. La lúgubre oscuridad cae sin contemplación sobre mi espalda mientras excavo hondo aquella fosa donde enterraré mis sentimientos. Va pesándome la ausencia, va matándome la soledad. El alma muda poco a poco despierta de aquel dolor que la embarga abandonando sin remordimientos sus sueños y su silencio en el rocío que hoy ha muerto, equipaje que tanto pesa. El esqueleto de lo que fue un amor yace en las profundidades del olvido. La lluvia que moja la tierra va regando la esperanza de una nueva ilusión. Me levanto y retomo mi camino en nuevo sendero alejándome de las cadenas que una vez me ataron.